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Miguel Mihura |
(1905-1977)
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Miguel Mihura
Dramaturgo, periodista y autor español
Nació el 21 de julio de 1905 en Madrid (España). Su padre fue el actor, autor y empresario teatral Miguel Mihura Álvarez. Comenzó escribiendo en revistas humorísticas como La ametralladora. En 1941 funda La codorniz, revista de humor también, cuya dirección abandona en 1944. Colaboró en el guión de la película Bienvenido, Mr. Marshall, de Berlanga, una de las cintas clave de la cinematografía española. Además participó en obras de éxito como ¡Viva lo imposible! (1939), Ni pobre ni rico, sino todo lo contrario (1943) y El caso de la mujer asesinadita (1946). Como primera obra teatral aparece Tres sombreros de copa (1932), obra que no vio la luz hasta veinte años después y constituyó uno de los acontecimientos capitales del teatro español del siglo XX. Después se llevaron a la escena, entre otras: Sublime decisión (1955), Mi adorado Juan (1956), Melocotón en almíbar (1958), Maribel y la extraña familia (1959), Ninette y un señor de Murcia (1964) y Sólo el amor y la luna traen fortuna (1968). Fue galardonado en dos ocasiones con el Premio Nacional de Teatro y obtuvo en 1964 el Premio Nacional de Literatura "Calderón de la Barca". En 1976 fue elegido académico de la Real Academia Española. Falleció en Madrid en 1977.
Miguel Mihura, Tres sombreros de copa (fragmento):
PAULA.— [...] ¿Te gusta a ti jugar con la arena? ¡Es maravilloso! Yo sé hacer castillitos y un puente con su ojo en el centro por donde pasa el agua... ¡Y sé hacer un volcán! Se meten papeles dentro y se queman, ¡y sale humo...! ¿Tú no sabes hacer volcanes? DIONISIO.— (Ya ha dejado la carraca y se va animando poco a poco.) Sí. PAULA.— ¿Y castillos? DIONISIO.— Sí. PAULA.— ¿Con jardín? DIONISIO.— Sí, con jardín. Les pongo árboles y una fuente en medio y una escalera con sus peldaños para subir a la torre del castillo. PAULA.— ¿Una escalera de arena? ¡Oh, eres un chico maravilloso! Dionisio, yo no la sé hacer... DIONISIO.— Yo sí. También sé hacer un barco y un tren... ¡Y figuras! También sé hacer un león... PAULA.— ¡Oh! ¡Qué bien! ¿Lo estás viendo? ¿Lo estás viendo, Dionisio? ¡Ninguno de esos caballeros sabe hacer con arena ni volcanes, ni castillos, ni leones! ¡Ni Buby tampoco! ¡Ellos no saben jugar! Yo sabía que tú eras distinto... Me enseñarás a hacerlos, ¿verdad? Iremos mañana... (Pausa. Dionisio, al oír la palabra «mañana», pierde de pronto su alegría y su entusiasmo por los juegos junto al mar.)
*buscabiografias.com
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