Bolívar
con el sueño frustrado de la unificación latinoamericana, murió resignado a
meditar lo siguiente: “Los tres mayores necios que ha habido jamás son
Cristo, el Quijote y yo". Murió en una hamaca, huésped de un español de
Santa Marta, sus últimas palabras fueron: "He arado en el mar".
Nerón:
¡Que artista muere conmigo!
Director de películas de notorio corte surrealista,
como “El perro andaluz”, el español
Luis
Buñuel, se limitó a decir: “Me muero”.
Idénticas palabras dijo
Antón
Chéjov, aunque muchos aún afirman que el
escritor ruso murió exclamando: “¡Champán!”.
Honoré de
Balzac: Ocho horas con fiebre, ¡me
habría dado tiempo a escribir un libro!
El escritor
Lewis
Carroll, autor de “Alicia en el País de
las Maravillas”, murió en su casa, enfadado con su enfermera dijo: “Quíteme
esta almohada. Ya no la necesito".
El 18 de junio de 1936, el escritor soviético
Maksim
Gorki, poco antes de morir dijo: "…Habrá
guerras… Hay que prepararse".
A
Winston
Churchill se le han atribuido numerosas
últimas palabras -e infinitas citas -, pero lo más probable es que dijera:
“¡Todo es tan aburrido!”.
Isabel I
de Inglaterra: Todas mis posesiones por un momento de tiempo.
Conocido por las insuperables cantidades de alcohol que consumió durante su
vida, el actor estadounidense
Humphrey
Bogart comentó sus últimos instantes con
estas palabras: “Nunca debí cambiarme del scotch a los martinis".
Lord Byron:
Ahora yo me iré a dormir. Buenas noches.
Condenada a ser decapitada por presunto adulterio y
alta traición,
Ana
Bolena fue llevada al cadalso, donde le
dijo a su verdugo: “No le dará ningún trabajo: tengo el cuello muy fino".
Frédéric
Chopin: Ahora, estoy en la fuente de la
felicidad.
En su lecho de muerte, el escritor chileno
José
Donoso al parecer no dijo nada. Sólo
pidió que le leyeran el poema “Altazor”, de Vicente Huidobro.
Anna
Pavlova: ¡Que esté preparado mi traje de
cisne!
El poeta chileno
Vicente
Huidobro, volviendo brevemente de la
inconciencia de su agonía, les confesó a sus familiares: “Tengo miedo”. Poco
antes, hizo llorar a su fiel amiga Henriette Petit cuando, levantándose
levemente de su lecho de muerte, la miró y le dijo: “¡Cara de poto!”.
A las 5:07 horas del 29 de agosto de 1947, "Manolete"
pronuncia sus últimas palabras ante Giménez Guinea.
- "¡Qué disgusto le voy a dar a mi madre!"
- "¡Don Luis, que no veo, no veo nada"
-“Adiós, amigo mío, sin gestos, sin palabras./ Que
no haya dolor ni tristeza en tu frente./ En esta vida, morir no es nada
nuevo,/ pero vivir, por supuesto, es menos nuevo aun”, escribió a los 30
años el poeta ruso
Serguei
Esenin, utilizando como tinta su propia
sangre, y luego se colgó de unas cañerías de agua que había en su pieza de
un hotel de San Petersburgo.
Bela
Lugosi: "Yo soy el conde Drácula, el rey
de los vampiros, soy inmortal''.
El escritor
Henry
James saludó a la muerte diciendo: “Al
fin, esa cosa distinguida”.
Ramón
María del Valle-Inclán, poco antes de
morir dijo: “España no está aquí, está en América, En México está la esencia
más pura de España”.
El escritor irlandés,
James
Joyce, preocupado por que la crítica
calificó de incomprensible su novela “Finnegans Wake”, preguntó antes de
morir: “¿En serio nadie la entiende?”.
Alguien dijo:
-Ha refrescado esta noche . Más vale que coja usted el abrigo, doctor King.
-Esta bien, lo cogeré.
Fueron las últimas palabras de
Martin
Luther King. Sonó un disparo y su cuerpo
cayó desplomado el 4 de abril de 1968 en Memphis.
Franz
Kafka antes de morir dijo a su médico:
"Máteme, sino usted es un asesino"
Ludwig
Wittgenstein: ''Dígales que mi vida ha
sido maravillosa". Falleció en Cambridge el 29 de abril de 1951.
Jose
María Escrivá de Balaguer: "No me
encuentro bien". Falleció en Roma el 26 de junio de 1975.
Las últimas palabras de
Tomás
Moro al al subir al patíbulo fueron:
“Soy un fiel servidor del Rey, pero primero de Dios”.
Albert
Einstein: Pronunció sus últimas palabras
en el lecho de muerte, pero no sabemos cuales fueron debido a que la
enfermera que estuva a su lado no entendía el Alemán.
Teresa de
Jesús: "Al fin, muero hija de la
Iglesia".
François
Rabelais: ¡Que baje el telón, la farsa
terminó!
Galileo
fue procesado y obligado a renunciar a sus convicciones. Se dice que cuando
se hallaba al borde de la muerte, sus últimas palabras fueron: "no importa
lo que ellos digan, la tierra gira alrededor del Sol".
Las últimas palabras de
Cristóbal
Colón fueron: "En tus manos, Señor,
encomiendo mi espíritu".
Winston
Churchill: Todo me aburre.
Thomas
Alva Edison: Es muy bonito todo allá
Leonardo Da
Vinci: He ofendido a Dios y a la
humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido.
Camilo
José Cela: ¡Viva Iria Flavia!
Según los escritos budistas las últimas palabras de
Buda
fueron: "todas las cosas son perecederas. Esforzaos por vuestra salvación".
Antes de morir en Weimar
Goethe
dijo: "Luz más luz".
Tras su letal trago de cicuta, al que había sido
condenado por impío y corruptor de la juventud,
Sócrates
dijo: “Critón, le debo un gallo a Asclepio. No te olvides de pagárselo".
Ludwig
van Beethoven: Que los amigos aplaudan.
La comedia se ha acabado.
-“¿Quién es?”, dijo
Billy the
Kid, en una pieza oscura, justo antes de
que el sheriff
Pat
Garrett le disparara un balazo en el corazón.
María
Antonieta que murió guillotinada el 16
de octubre de 1793 en París, dijo sus últimas palabras al verdugo
disculpándose por haberle pisado.
El poeta
Dylan
Thomas, que decía haber bebido su primer
whisky a los 4 años, exclamó: “Me he bebido dieciocho vasos bien llenos de
whisky. Eso es un record. Eso es todo lo que yo he conseguido en 39 años".
A
Phineas
Taylor Barnum, fundador del legendario
Barnum Circus, a la hora de despedirse del mundo sólo le interesó preguntar:
“¿Cuánto se recaudó hoy en el Madison Square Garden?”.
Las últimas palabras del cantaor flamenco
Camarón
de la Isla fueron una desesperada
llamada a Juana, su madre: Omaíta, ¿qué es lo que tengo?.
Napoleón
Bonaparte: Josefina...
Nostradamus, el profeta del siglo
dieciséis, hizo su última predicción: “Mañana, ya no estaré aquí”.
Edgar
Allan Poe falleció el 7 de octubre de
1849 padeciendo delirium tremens. Sus últimas palabras fueron "Que Dios
ayude a mi pobre alma".
El poeta estadounidense
Walt
Whitman, que en sus últimos años buscó
algo coherente y glorioso y patriótico que heredarle a la humanidad desde su
lecho de muerte, se dio por vencido y, expirando, exclamó: “¡Mierda!”.
José
Hernández : El 21 de octubre de 1886
murió en su quinta de Belgrano. Sus últimas palabras fueron: "Buenos
Aires... Buenos Aires...".
La mítica bailarina
Mata Hari,
condenada en Francia por espionaje a la pena de muerte, le pidió al oficial
del pelotón de fusilamiento que le trajera un espejito, se empolvó bien el
rostro y dijo: “Gracias, monsieur”.
Leopold
von Sacher-Masoch muere el 9 de Marzo de
1895 en Lindheim de un ataque al corazón, sus últimas palabras fueron:"...aimez
moi...".
La escritora estadounidense,
Gertrude
Stein, se interrogó enigmáticamente a sí
misma: “¿Cuál es la respuesta?”. Después de meditarlo un momento, dijo: “Y,
en ese caso, ¿cuál es la pregunta?”.
El revolucionario mexicano
Pancho
Villa, fue herido mortalmente en un
atentado, pero aún tuvo tiempo de rogarle encarecidamente a un periodista:
“¡Escriba usted que he dicho algo!”.
Tras la muerte de su esposa y de su hija mayor,
Karl Marx
perdió todo deseo de vivir y fue presa de numerosas enfermedades. Cuando
Friedrich
Engels le preguntó si le quedaba algún
mensaje que dejarle a la posteridad, Marx, indignado, le contestó: “¡Fuera,
desaparece de mi vista! ¡Las últimas palabras son cosa de tontos que no han
dicho lo suficiente mientras vivían!”.