Blas de Otero
Poeta español
Blas de Otero nació el 15 de marzo de 1916 en Bilbao.
Estudió con los jesuitas y posteriormente cursó el bachillerato en Madrid y Derecho en Valladolid.
Durante algún tiempo se dedicó a la enseñanza, pero la abandonó para consagrarse a su obra y a sus actividades como conferenciante.
Su primera obra, Cántico espiritual (1942), de gran religiosidad, recibió las influencias de los poetas san Juan de la Cruz y fray Luis de León, influencia que también se aprecia en sus obras siguientes, Ángel fieramente humano (1950) y Redoble de conciencia (1951). Blas de Otero es reconocido como uno de los principales representantes de la poesía social en España durante los años cincuenta.
Más adelante, cambió su estilo y su poesía adquirió un carácter social, abandonando la metafísica anterior en títulos como Pido la paz y la palabra (1955), En castellano (1960), Con la inmensa mayoría (1960) y Hacia la inmensa mayoría (1962). En su poesía se aprecia una firme creencia en la solidaridad humana. Otras obras con esta orientación son Esto no es un libro (1963), Que trata de España (1964) y Expresión y reunión (1969 y 1981), ediciones recopilatorias de sus escritos entre 1941 y 1968.
En 1964, contrajo matrimonio con la cubana Yolanda Pina, de quien se divorció en 1967. Posteriormente, mantuvo una relación con Sabina de la Cruz hasta su fallecimiento.
Blas de Otero falleció el 29 de junio de 1979 en su casa de Majadahonda, Madrid, debido a una embolia pulmonar.
Obras
Poesía
Cuatro poemas
Cántico espiritual
Ángel fieramente humano
Redoble de conciencia
Pido la paz y la palabra
Ancia
Parler clair
Que trata de España
Historias fingidas y verdaderas
En castellano
Que trata de España
Hojas de Madrid
A LA INMENSA MAYORÍA
Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos su versos.
Así es, así fue. Salió una noche
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor, huyendo sin saber adónde:
a donde el aire no apestase a muerto.
Tiendas de paz, brizados pabellones,
eran sus brazos, como llama al viento;
olas de sangre contra el pecho, enormes
olas de odio, ved, por todo el cuerpo.
¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces
en vuelo horizontal cruzan el cielo;
horribles peces de metal recorren
las espaldas del mar, de puerto a puerto.
Yo doy todos mis versos por un hombre
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad. Bilbao, a once
de abril, cincuenta y uno.
Blas de Otero