Yo nací al nivel del suelo,
pero me estaba elevando.
Mi ser se fue sublimando
y quiso aferrarse al cielo.
Mas tuve angustioso duelo
cuando supe que, subiendo,
al paso que iba ascendiendo,
un triste hueco dejaba,
y una visión se forjaba:
no subo... ¡me estoy hundiendo!